Asistimos estupefactos al reciente talado de diez ejemplares de coníferas de gran porte en el paseo de los baños, de los cuales ocho de ellos no revestían peligro alguno y han sido cortados impunemente por parte del Ayuntamiento de Roquetas de Mar.

En efecto, dos de ellos parece ser que debían ser talados por ser imposible su recuperación, al inclinarse peligrosamente por efecto de la humedad excesiva en sus raíces, consecuencia no sólo de las continuas lluvias en los días pasados, sino también consecuencia de una falta de los tratamientos preventivos necesarios que hubiesen evitado su tala.

También hacemos notar que las posibles justificaciones sobre daños a conducciones enterradas no caben en este caso, ya que se puede observar en las tuberías desenterradas por uno de los árboles que ninguna de ellas estaba en uso. Aun en el caso que esto no fuera así, creemos que no justifica la tala de un ejemplar tan valioso cuando podría desviarse fácilmente la conducción.

Por todo esto en días pasado hemos presentado una instancia de denuncia ante el Ayuntamiento de Roquetas solicitando la urgente justificación de este incomprensible atentado medioambiental. En el verano pasado, ante la poda radical de los Ficus del CEIP Virgen del Rosario, advertíamos del riesgo que corrían los árboles de Roquetas y que hoy lo volvemos a confirmar.

Dado el desamparo de los árboles en este municipio, debido a podas abusivas y talas sin sentido, desde Izquierda Unida tenemos la certeza que el actual equipo de gobierno carece de una política seria, programada y planificada para la creación y mantenimiento de zonas verdes y jardines, sospechando que desde la concejalía no se consulta a los técnicos superiores municipales sobre las actuaciones necesarias para solucionar estos problemas, ni se solicita la presencia de un técnico superior a pie de árbol para acometer estas delicadas tareas, que ponen en peligro nuestro patrimonio natural. En resumidas cuentas: un protocolo de actuación serio y riguroso (que incluya la participación vecinal) brilla por su ausencia.

Una política abierta y respetuosa del mantenimiento de nuestras arboledas desembocaría sin duda en una sustancial mejora de nuestra flora urbana y en un espacio público de mayor calidad. ¡Cuidemos nuestros árboles de gran porte! Un pueblo que cuida de ellos otorga la mejor carta de presentación a sus visitantes y turistas.


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